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Tenerife

La Palma

La Gomera

El Hierro

Gran Canaria

Fuerteventura

Lanzarote

 

ISLA DE TENERIFE  

 

FOLÍAS: En el “Tesoro de la lengua castellana” de Covarrubias (1611) se describe la folía como: “danza portuguesa de mucho ruido porque resulta de muchas figuras a pie con sonajas e instrumentos”. Es, por tanto un baile de origen portugués que llegó a Canarias en al siglo XVI procedente del fandango y el bolero peninsulares, y aquí se extendió con su estructura armónica actual. Es un baile de galanteo, de parejas que se acercan y se alejan. 

 

RAE-04 (del fr. Folie, locura) f. ant. Locura 2. Canto y baile popular de las Islas Canarias. 3. Fig. cualquier música ligera, generalmente de gusto popular. 4. pl. Baile Portugués de gran ruido, que se bailaba entre muchas personas. 5. Tañido y mudanza de baile español, que solía bailar uno solo con castañuelas

 

BENITO CABRERA HERNANDEZ, El folklore de Lanzarote.- 

Sin duda, si algún género musical ha calado hondo en nuestro sentir para llegar a convertirse en una de las expresiones folklóricas más queridas, éste es la folía.

Algunos autores, guiados por su espíritu romántico, han querido ver ascendentes guanches en nuestras folías. Nada más erróneo si se tiene en cuenta que es ésta una danza barroca que se hizo sumamente popular en toda Europa a lo largo de los siglos XVII y XVIII.

En un diccionario de tiempos de Isabel II, citado por Reyes Bartlet y cuyo autor es Carlos José Melcior dice:

"Las folías son un baile español ejecutado por una persona sola la cual se acompaña de castañetas. La música era sencilla, armoniosa y desprovista de disonancias, en un compás ternario...". "Componíase de dos partes de ocho compases cada una, que se repetían con variaciones. Sobre su motivo se han compuesto una infinidad de ellas para toda clase de instrumentos, en las cuales se desarrollan poco a poco las dificultades de éstos"

En efecto, el compositor italiano Arcangelo Corieli (considerado como el padre del concerto grosso), compuso unas cincuenta variaciones sobre este aire, M. Ponce escribió un tema llamado "Folías de España" y Gaspar Sanz, dentro de sus "Danzas Cervantinas", editadas en 1674, incluye unas "Folías".

En cuanto a su procedencia primaria, existen dos tendencias; una defendida por Otto Gombosi, quien radica el origen de este género en Italia, mientras que Covarrubias aboga por la hipótesis de que las folías nacieron en Portugal. Lo cierto es que hacia el siglo XVII llegaron a la Península Ibérica y con el paso del tiempo adoptaron carta de nacionalidad, convirtiéndose en lo que se dio en llamar "Folias de España", folías por corrupción del la palabra francesa Folies: Locuras. Pasa luego a ser un género culto al incluirse en las suits barrocas y posteriormente arraigan en las capas populares del Bajo Aragón, mientras que en el Pirineo Navarro se convierten en un canto fúnebre y en Galicia bajo el nombre de "Foliadas". En Canarias, según la hipótesis del musicólogo Lothar Siemens, enraizó la forma culta de la folía, conservando las líneas melódicas y el peculiar bajo ostinatto que caracterizaba al género barroco o "Folía Histórica", tal como la denomina Siemens.

Las Folías Lanzaroteñas no presentan demasiadas diferencias con el resto de las versiones que se ejecutan en Canarias, siendo las características diferenciadoras más sobresalientes. En primer lugar, las líneas melódicas sobre las que se mueven las variantes conejeras presentan una mayor simplicidad que las del resto de las islas, con predominio de figuras blancas y negras, en contraposición a los espectaculares movimientos de corcheas y semicorcheas que encontramos en las versiones palmeras y tinerfeñas. Por otro lado, aunque se desarrollan en la tonalidad de RE menor, se acompañan las folías de Lanzarote utilizando el acorde de RE mayor, lo cual les confiere el particular carácter disonante que las caracteriza.

 

JOSE ANTONIO PEREZ CRUZ, Los símbolos de la identidad canaria

Como música y baile puede ser símbolo del archipiélago. Desde su llegada, cuya procedencia se la dan al bolero, era un baile un tanto ceremonioso, con un canto al que adornaban las coplas más tristes y amorosas. Dentro del esquema musical encontramos en cada isla un propio estilo peculiar que se está perdiendo. La folía "locura", a la que se ha relacionado con una danza que se ejecutaba en los velorios delante del ataúd en honor al muerto, quien mejor la describe es Domingo J. Navarro en su libro recuerdos de un noventón (1893). Por su forma de explicarla, coincide en el baile con las que conocemos como Folías antiguas de Galdar. Como baile propiamente suelto, en Tenerife, ya más recientemente se llegaron a bailar juntos, como si fuera valseado. De esta forma, antiguamente era prerrogativa de las parejas casadas. Desde las vistosas y complicadas de La Palma a las extremadamente bellas por su sencillez de Fuerteventura, entre estos dos extremos coreográficos, las Folías envuelven a las islas.

 

Apuntes cedidos a sus alumnos por la Escuela Municipal de Etnografía y Folklore del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Danza colectiva de origen galaico-portugués, procedente del fandango y el bolero peninsulares, llegada a canarias durante el siglo XVI como baile acortezanado, extendiéndose popularmente con su estructura armónica actual a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Originariamente, y como tantos otros géneros musicales antiguos de Canarias, los bailadores se acompañaban con chácaras durante su ejecución. Compás ternario.

 

Artículo aparecido en el periódico La Opinión de Tenerife el 12 de mayo de 2001. Columan Ten con Ten, escrita por Elfidio Alonso. Algo más sobre la folía.

En Venezuela, como es sabido, se canta la folía por este tiempo del mes de mayo, cuando se enraman las cruces como reflejo del antiquísimo culto a la naturaleza que manifestaban los hombres primitivos en actos lúdicos de acción de gracias. Tanto da que el nombre haya derivado en fulía; y que la danza alocada que dio origen al rito haya desaparecido en la república de Bolívar. Sin embargo, en los llamados “velorios de la Cruz de Mayo”, se sigue rindiendo culto a la vegetación y al árbol, que posteriormente la Iglesia convirtiera en cruces enramadas, quizás por su consabida simbología milenaria, muy anterior a la muerte de Cristo. En este, como en otros tantos casos, había terreno abonado para que la reconversión no pareciera demasiado gratuita o forzada.

Porque la cruz, como ha analizado con agudeza Juan Liscano, es la expresión del concepto de lo cuaternario, de la tétrada sagrada, también del movimiento de la rueda del tiempo. Aparece también en el antiguo Egipto, entre los fenicios, los celtas, los griegos, los mayas, los primitivos eslavos. Representa la unión entre lo alto y lo bajo. Y al hombre de pie con los brazos abiertos, como lo vio Leonardo al incluirlo en un círculo. (Los fuegos sagrados, Caracas, 1990).

En la zona de Barlovento, los negros venezolanos siguen cantando sus fulías a toque de tambora y con una música no exenta de formas de guineo. Contrasta con la modalidad española, europea y quizás canaria que anidó en la isla de Margarita, también con idéntico nombre, aunque la presencia de los instrumentos de cuerda, que realizan largas introducciones e interludios, confirmen una derivación directa de la folía luso-española, bajo una fórmula muy aproximada a la que conservamos (uno diría que de forma milagrosa) en Canarias.

Por tanto, es posible decir que la folía canaria es una consecuencia de las denominadas Folies d’Espagne, también con decisiva contribución portuguesa, como bien lo demuestra su constancia documental en el Portugal del siglo XV, y que luego, a comienzos del XVII, se asoció en España con un canto y danza frenéticos, que recibieron el nombre de folía o folías. Sin embargo conviene decir que tal nombre aparece documentado con anterioridad, como se refleja en Las Cantigas, de Alfonso X El Sabio.

En efecto; en este códice musical, que contiene más de 400 melodías, y que ha sido considerado como el más trascendente e importante de la Europa medieval, ya aparece la palabra folía relacionada con un estribillo de una de las cantigas: “Macar ome per folía / aggina caer podten peccado”. Como se sabe, estas formas poético-musicales derivan del zejel árabe, y aparece en ellas, por primera vez, el retornello o estribillo combinado con el individualismo del mundo musical trovadoresco más tardío. Fueron escritas en gallego, la lengua de mayor prestigio peninsular en el campo de la lírica, hasta que, en 1934, Higinio Ángles ofreció la primera edición completa de las 400 cantigas, la más extensa y valorada colección de la monodia profana.

Ya en 1505 era conocida la folía en Portugal como danza cantada. Así lo recoge el maestro Covarrubias en su Tesoro (1611), que nos dice que es “danza portuguesa muy ruidosa, en la que participaba mucha gente, tañendo platillos y sonajeros y en la que varios mozos, cargadores, llevaban en andas a otros disfrazados de doncellas, con tal desenfreno en el baile que parecían atacados de locura”. De ahí procede su nombre, en opinión de destacados filólogos, que dibujan el siguiente tronco etimológico: del toscano folle (vano, loco); del francés folie (lo-cura) y, en las ramas superiores del árbol, el término latino follis (saco, cabeza va-cía, fatuo y loco, entre otros significados).

Esta primera cita portuguesa de las folías pertenece al Auto de la Sibilla Cassandra, del poeta y músico portugués Gil Vicente. Y en lo que se refiere a Canarias, el primer antecedente que hemos encontrado data del 23 de mayo de 1556, día de la proclamación de Felipe II, según documentos del Archivo Municipal de La Laguna (AM LL, P-IX-255): “Porque la verdad es que el jolgorio había empezado la víspera, aprovechando la licencia de la autoridad, para que esa noche pudieran salir y hacer folías y danzas y otros cualesquiera instrumentos de regocijo”.

Hemos tomado tan valiosa referencia del libro La Laguna: 500 años de historia, de José Miguel Rodríguez Yanes (Tomo I, vol. II).

 

 Artículo aparecido en el periódico La Opinión de Tenerife, el 19 de mayo de 2001, en la columna Tén con Ten, escrita por Elfidio Alonso

Antecedentes africanos en las folías  

Afirma el musicólogo venezolano Rafael Salazar que las folías “son de indiscutible procedencia afroamericana” (Véase “Del joropo y sus andanzas”). Juicio posiblemente exagerado e inexacto, si hablamos de la folía hispano-portuguesa, como ya vimos en la entrega anterior. Otra cosa es la fulía venezolana de la zona de Barlovento, en lo que al canto se refiere, como ha visto muy bien Juan Lizcano: “Uno de los ejemplos más bellos lo constituyen sin lugar a dudas los cantos de las fulías barloventeñas de Venezuela. En ellas se percibe la melodía afro, sirviendo a décimas españolas, muchas veces con tema venezolano, acompañados del típico instrumental criollo: cuatro, tambora, charrasca y clave”. También se dan en ellos “los saltos de terceras, tan típicos de la música afro”.

Lo mismo podríamos decir de la folía brasileña de Dos Santos Reis, con la que se evoca la visita que los Reyes Magos hicieron al Niño Jesús. Cada año, por Navidad y Reyes, salen las “compañías” muy al estilo de los ranchos portugueses, que mantienen este mismo nombre en Canarias, sobre todo en las Islas orientales: ranchos de Pascua y de Ánimas, que inician sus peregrinaciones musicales nocturnas desde el 20 de noviembre al 6 de enero. En estas folías de Brasil, amén de la influencia africana, también se detecta con claridad formas de la polifonía vocal del período colonial, como dice Isabel Aretz en su valioso estudio “Síntesis de la etnomúsica en América Latina”.

¿De dónde saca Rafael Salazar apoyaturas suficientes y sólidas para respaldar su atrevida afirmación» El musicólogo venezolano basa su hipótesis en un trabajo de José María Ansón (que no Luis María) titulado La negritud, en el que este autor afirma que la zarabanda dio origen a la folía. Tal presunción también la comparte John Janheinz en su libro Mantú, las culturas de la negritud, en el que estudia con convincentes razonamientos los orígenes negro-africanos de algunas danzas que se hicieron populares en América y Europa, incorporándose más tarde a ambientes cortesanos. Entre ellas figura nuestro Canario, como no podía ser menos.

Esta danza denominada comúnmente como folía –añade Rafael Salazar– no es otra cosa que una derivación de la zarabanda, danza vivaz y lasciva que luego perdió fogosidad para transformarse, a partir del siglo XVII, en un baile de estilo reposado y sobrio.

Transformación que también debió producirse en nuestras Islas, tras la prohibición que dictara Felipe II sobre la zarabanda, en 1598. Con anterioridad se habían impuesto duras penas a los que hubieren danzado en lugares públicos, desde la prescripción de 200 azotes para los cantantes, hasta penas de galeras y destierro a los bailarines. El Padre Mariana, en 1592, escribió que la zarabanda era tan lasciva en las palabras y tan fea en los meneos “que basta para pegar fuego aun en las personas más honestas”.

De ahí que nuestro Antonio de Viana, que no cita la folía, pero sí la zarabanda, dijese en su Poema: “Comiénzanse ante el Rey bailes solemnes / no la descomulgada zarabanda...”. Es de los poquísimos testimonios que hemos podido encontrar sobre la zarabanda en las Islas, que debió tener gran predicamento desde el siglo XVIII, como lo confirma George Glas en su Descripción de las Islas Canarias. Este viajero británico escribe en 1764: “Se bailaban aquí muchos tipos de danzas en particular zarabandas y folías, que son bailes lentos”.

Por tanto, tenemos documentados en Canarias a los dos géneros de un mismo tronco (madre e hija, según Rafael Salazar) conviviendo en pleno siglo XVIII, gestados posiblemente en las mismas entrañas de la picaresca española. Es una referencia directa y expresa sobre la existencia de un baile llamado folías en las Islas, y que ha llegado hasta nuestros días, quizás sin haber sufrido esenciales cambios en su simple y casi elemental coreografía. “Bailaban en rueda y en folía”, escribió Abreu Galindo, en 1633, refiriéndose más bien a la forma o manera de bailar que al propio baile. En el mismo sentido debemos tomar la primera referencia sobre la folía (hacer folías), según la cita del Archivo Municipal de La Laguna, que dimos a conocer en la entrega anterior.

 

SEGUIDILLAS: La seguidilla como soporte métrico de diferentes melodías y danzas tiene su origen en la España mozárabe del siglo XII, aunque su implantación como danza popular tiene lugar a lo largo de los siglos XVI y XVII . Al prestarse su métrica al empleo de ritmos rápidos y brillantes, las variantes de seguidillas en toda España son innumerables. En Tenerife las más comunes son las "seguidillas robadas" que, con coreografía parecida a la de las folías, se interpretan recientemente a continuación de estas. Proceden sus pasos de baile de la chacona y el fandango. Compás ternario.

Las seguidillas se implantan como baile popular en los siglos XVI-XVII Al prestarse su métrica al empleo de ritmos rápidos y brillantes las variantes en toda España son innumerables. 

MALAGUEÑAS:  Canto y baile introducido en Canarias en el siglo XVIII. Tienen una marcada raíz andaluza en su interpretación musical, pero los cantos y estribillos guardan gran similitud con las seguidillas manchegas. El canto de la malagueña varía según las islas, y está formado por cuatro versos octosílabos que se repiten, excepto en Lanzarote cuya composición es una quintilla (cinco versos octosilábicos con dos consonancias diferentes).  

  

ESPASA f. Folk. Aire popular propio y característico de la prov. de Málaga, algo parecido al fandango, con que se cantan coplas de cuatro versos octosílabos, Los creadores de la malagueña, puesto que le dieron forma definitiva, fueron Juan Breva, Antonio Chacón y Trini la Malagueña. Breva representaba la malagueña ortodoxa y Chacón la heterodoxa.  
 

 

 JOSE ANTONIO PEREZ CRUZ, Los símbolos de la identidad canaria 

Baile suelto que ya no lo interpreta nadie y que en algunos casos forma parte como una figura más dentro del enredo coreográfico a que ha sido sometido, algo parecido a la isa.

Esta descendiente de los fandangos y verdiales andaluces ha sufrido una acelerada transformación en su estructura musical, hoy cada vez, equivocadamente, más lenta. Tenemos que remitirnos a las antiguas de Gran Canaria y Tenerife para captar ese aire alegre de fandango que las caracterizaba. Pero si queremos meternos en el eslabón de unión entre el origen y la realidad nos trasladaremos a Fuerteventura para encontrarnos las "Malagueñas de los novios" o de tres tiempos, de gran sabor andaluz, que las representantes de la Sección Femenina en los años cincuenta desecharon por la razón de que no se les ajustaba a la coreografía que querían imponer.  En Tenerife, dentro de la malagueña de figura, el bailador Fermín Morín creó por los años veinte una que se ha institucionalizado. Es la que el hombre baila y dirige a seis o más mujeres. Esta figura forma ya parte indisoluble de la malagueña de Tenerife.

Como canto era el más corriente entre los isleños, acompañados o solos tanto en el camino, trabajo o baile. Olivia Stone nos lo recalca varias veces, admirada por su belleza y difusión.

Últimamente se ha encorsetado como canto a la madre, con coplas truculentas de mal gusto y hasta necrófilas, que se desajustan de la sensibilidad poética y creativa que espontáneamente componían los antiguos isleños. 

Apuntes cedidos a sus alumnos por la Escuela Municipal de Etnografía y Folklore del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Melódica y armónicamente descendiente del fandango peninsular, en las islas occidentales se ha suavizado la cadencia original, mucho más briosa, tal como aún se puede contemplar en las variantes de Lanzarote, Fuerteventura y en los lugares más aislados de Tenerife. La coreografía, relativamente reciente, es fruto de una combinación de "mudanzas" originales de diferentes bailadores anónimos. Otros, como Fermín Morín, legendario bailador de la Masa Coral Tinerfeña, aportaron nuevas variantes que han permanecido hasta hoy y que han sido adoptadas por la mayor parte de los grupos de esta isla. Compás ternario.

 

Extraído del CD "Herencias", del Grupo Folklorico Añate, producido por el Centro de la Cultura Popular Canaria, con el patrocinio del Cabildo Insular de Tenerife y el Gobierno de Canarias - SOCAEM.- CCPC-CD266

Derivadas del fandango andaluz, las malagueñas llegan a Canarias hacia el siglo XVIII, adoptando un aire más dulcificado y lánguido que las diferencian de las variantes peninsulares. Siendo evidente su origen, su nombre, por el contrario, no lo es tanto. Por un lado, se le otorga la influencia que la palabra "malagueña" tenía en el canto del fandango, siendo muy frencuente y usual, y por otro, al origen que señala García-Matos, de que es un canto de Málaga, traido a Canarias por andaluces. En cualquier caso, su estructura se conservó intacta, pero su melodía se hizo más suave y sutil. Puntos en común con las Folías son sus bajos y algunos giros melódicos.

De los contactos con "viejos" de la comarca de Acentejo, "Añate" ha visto que, si bien en esta zona La Malagueña no es tan ligera como en Icod el Alto, indiscutiblemente no es tan lenta como algunos quieren hacerla (El Centro de Investigacion Folklórica de Canarias, no encuentra "malagueña lenta" en ninguna zona, reconociendo diferencias de ritmos entre comarcas).

Por lo que respecta al baile, "Añate" quiere reivindicar el antiguo sentido de la pieza, donde el hombre maneja a la mujer, mostrando una expresión de hombría que contrasta con la dulzura de las lineas melódicas que se expresan através de la música. Es el varón quien guia a la hembra con cierto matíz sexual, ya que se le aproxima fuertemente para demostrarle su papel dominador. Pare estar claro que los mejore bailadores eran aquellos que conseguían marear a sus mujeres. Las figuras suelen ejecutarse en fragmentos de solistas, correspondiendo a las que antiguamente se hacían, si bien algunos coinciden con las realizadas en La Laguna e Icod el Alto, dando cada pareja, ese sentido personal que tiene el baile y no el carácter uniformado y las coreografías perfectas que estamos acostumbrados a ver. Las partes introductorias del solista y los estribillos se bailan en parejas, como un vals, llegando incluso a aligerarse con pasos de pasodoble.

 

TANGANILLO: Es un baile típico de Tenerife, una danza de parejas que se van cambiando según giran en un círculo. Desde el punto de vista musical su antecedente primitivo lo constituyen la chacona y el fandango. El nombre original de esta danza fue “tanguillo”, cambiándose posteriormente por similitud con una de las coplas más conocidas del género: “al tanganillo madre, que al tanganillo…”  

 

SANTO DOMINGO: Aportación castellana al folclore musical canario. Desde el punto de vista musical está emparentado con tangos y tanguillos mientras que su danza está emparentada con la folía. En su origen el Santo Domingo fue un conjunto de coplillas religioso-festivas dedicadas a los milagros de Santo Domingo de la Calzada, a las que posteriormente se añadieron diferentes músicas y danzas.    

 

JOSE ANTONIO PEREZ CRUZ, Los símbolos de la identidad canaria 

Considerado como pieza arqueológica por su antigüedad, se conoce en Tenerife, La Gomera, Gran Canaria y Lanzarote. En Tenerife va unido en una trilogía de piezas, pero esta vez unido al Tanganillo (alegre baile brincado en rueda, privativo de Tenerife) y el Tajaraste. En Gran Canaria se hace como baile suelto en grupos de cuatro, se conserva bien, acompañadas las coplas con el estribillo de "Santo Domingo de la Calzada, llévame a misa de madrugada". En Lanzarote está a punto de recuperarse gracias a una labor de trabajo de campo. Con respecto al de La Gomera, es uno más de los de chácara y tambor que tanta personalidad dan a la Isla.

  

  

Apuntes cedidos a sus alumnos por la Escuela Municipal de Etnografía y Folklore del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Desde el punto de vista musical, el Santo Domingo de Tenerife está estrechamente ligado a los Tangos y Tanguillos primitivos, llegados a Canarias durante el siglo XVII, mientras que la coreografía de la danza está emparentada con la folía. En su origen, el Santo Domingo fué un conjunto de coplillas religioso-festivas alusivas a los milagros de Santo Domingo de la Calzada, al que posteriormente se les añadieron diferentes músicas y danzas en Canarias. Compás ternario.

  

 

TAJARASTE: Danza colectiva de origen antiguo y muy extendida en Tenerife, La Gomera Y El Hierro. Utiliza siempre ritmos ternarios, y es frecuente encontrarla en las danzas de cintas y varas, tango de Tenerife, vivo, baile del tambor de La Gomera y baile de la virgen del Hierro. Tiene una coreografía característica de filas enfrentadas y disposición de acercamiento y rechazo, aunque actualmente se ha reconvertido en una formación circular. Es difícil, como se pretende, confirmar su origen prehispano, aunque se relaciona con una voz guanche procedente del bereber taljorst, que significa zarcillo y se refiere al aro de una pandereta. Sin embargo su similitud con danzas del Norte peninsular está mucho más clara..  

 

WILHELM GIESE: Acerca de los indigenismos en el español de Canarias, Revista de Historia Canaria XXII. 

"Baile típico canario" es según su forma un femenino beréber que corresponde a taljorst (s con punto) en el idioma de los Ait Baaran y al rifeño zajarasz (s con punto), ambas con el significado de "pendiente", "zarcillo". La etimologia es el árabe churs (s con punto)"zarcillo", "anillo de oro o de plata" (de charasa (s con punto) "estimar"), con articulo al; femenino beréber t...t o z...z, según los dialectos. Originariamente tajaraste es la pandereta que consta de un aro revestido de una piel, provisto de cascabeles, que sirve para acompañar el baile.

  

  

LOTHAR SIEMENS HERNANDEZ, La música en Canarias. 

Otro baile de filas enfrentadas de hombres y mujeres que ha llegado con gran pujanza hasta nuestros días en la isla de la Gomera es el baile del tambor, llamado también tajaraste gomero. El tajaraste consiste, efectivamente, en un baile ejecutado sobre un corto esquema ritmico muy característico, cuya estructu5ra es bien conocida en relación con los antiguos ritmos po9pulares de tambor y, en particular, con el de una popular danza barroca europea llamada precisamente "le tambourín". De qué forma llegó esta conocida danza a Canarias y fue adoptada por el pueblo es algo todavía por investigar. Lo cierto es que sobre el mismo ritmo gomero se baila hoy el tajaraste en Tenerife, si bien es no se trata aquí ya de una danza de filas enfrentadas, sino una rueda, caracterizándose por los saltos que dan los bailadores, no sólo hacia adelante, sino especialmente hacia atrás y apiñándose en dirección al punto central de la rueda. Se trata de una evolución coreográfica que llama mucho la atención y que también aparece en el tajaraste final del llamado baile del a Florida, pago de La Orotava, en Tenerife, y en determinadas danzas lanzaroteñas que nada tienen que ver musicalmente con el tajaraste. Estos saltos tan característicos son particularmente hermosos ejecutados por los danzantes de Lanzarote. Posiblemente nos encontramos ante un sustrato coreográfico más antiguo en las islas que el propio ritmo del tambor sobre el que se basan los tajarastes.

  

JOSE ANTONIO PEREZ CRUZ, Los símbolos de la identidad canaria 

Nombrar este baile es remitirnos a Tenerife y a la Gomera. En la primera, es el broche de honor con que se cierra la conjunción de varios bailes (Tanganillo, Santo Domingo y Tajaraste; Tango de la Florida y Tajaraste). De la gran variedad de este genero que encontramos en Tenerife jalonando la isla, los que podemos calificar más puros en un principio eran acompañados por flauta y tambor, incorporándose desde hace mucho tiempo el acordeón como al del Amparo, manteniéndose sólo la percusión para aquellos que van con las danzas rituales de cintas, de varas etc. Dentro del tajaraste se engloba la variedad de tangos que engrosa el tesoro folklórico de la isla picuda. En Gran Canaria se recuerda por el norte de la isla. Hoy totalmente perdido sólo se ha podido localizar en el repertorio de algunos antiguos flautistas que pronto serán historia.

  

Apuntes cedidos a sus alumnos por la Escuela Municipal de Etnografía y Folklore del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Danza colectiva de antiguo origen y por lo tanto, muy extendida en Tenerife, la Gomera y El Hierro. Utilizando siempre ritmos ternarios y pasos de baile del tipo "punta-tacón", resulta muy frecuente encontrarla asociada a diferentes generos folklóricos, como las Danzas de Cinta y Varas, Tango de Tenerife, Tango, Vivo y Baile de la Virgen en el Hierro y Baile del Tambor en la Gomera (donde es utilizado el canto de los romances para bailarlo). Tambien aporta su característica coreografía de filas enfrentadas (reonvertida recientemente en formaciones circulares) y disposición de "acercamiento-rechazo" en danzas como las saltonas de Tenerife. Es dificil confirmar su origen prehispánico, mientras que las similitudes con bailes del norte peninsular están mucho más claras.

  

ISA: Es el baile suelto por excelencia en el archipiélago canario. Isa es un vocablo procedente del bable que significa ¡salta!. En realidad es una variante de la jota peninsular, tanto por su música como por su coreografía. El baile consta de una serie de cadenas, corros, puentes y figuras con un ritmo muy vivo. Su canto varía según la isla: en La Palma es muy cadencioso, muy festivo en Tenerife y Fuerteventura y pausado y vigoroso en Lanzarote.  

 

 

SALTONAS: Esta danza es exclusiva de la isla de Tenerife. Es una danza apicarada, colectiva, de parejas sueltas que van girando al tiempo que ejecutan graciosos saltos. Sus letras, gozosas y ocurrentes, son contestadas por hombres y mujeres.  

  

Apuntes cedidos a sus alumunos por la Escuela Municipal de Etnografía y Folklore del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Variante dancística del tajaraste, con soporte métrico de seguidillas, que muestra la interrelación sincrética entre letras músicas y danzas de diferente origen tanto geográfico como histórico. Actualmente se interpretan asociadas a folías y seguidillas en una moderna e irrazonable mezcla que ha situado a las hermosas y vibrantes saltonas en un genero injustamente marginado. Compás ternario.

 

PASACATRE: Proviene del francés (paso a cuatro) y llegó a Canarias a mitad del siglo XIX. Se popularizó rápidamente por introducir la entonces desconocida modalidad de baile agarrado. En principio no tenía letra, pero se le añadió la letra de un juego infantil (“La primera entradita del amor”).  

 

BENITO CABRERA HERNANDEZ.- "El Folklore de Lanzarote" Ayuntamiento de Arrecife - Centro de la Cultura Popular Canaria, Santa Cruz de Tenerife, 1990. 

[...]Muchas letrillas infantiles se cantan como coplas por isas, folías y malagueñas, y las letras de algunos juegos infantiles se han adaptado para acompañar bailes, siendo ésta la suerte del juego denominado "la Primera Entradita del Amor" que sirvió para cantar el "Pasacatre" Tinerfeño: "Cuando vienes a verme/ vienes tan tarde/ que me estoy desnudando/ para acostarme.

  

MANUEL J. LORENZO PERERA.- La Tradición oral en Canarias, Cabildo Insular de Tenerife-Centro de la Cultura Popular Canaria, Santa Cruz de Tenerife- La Laguna, 1988. 

A finales del siglo XIX y principios del actual, se introducen en las islas otros bailes de cuerdas de origen centro europeo. Algunos de ellos alcanzaron una amplia difusión. tal es el caso de la polka, la mazurka o la berlina; otros parecen estar más localizados, tal como sucede con el siote (Tf, Fv, Lp,), el chotis (Fv) y el pasacatre (Tf). Salvo los dos últimos (al pasacatre más modernamente se le ha añadido letras), todos los demás se acompañan de cantares, casi siempre muy alegres y movidos, en perfecta concordancia con el ritmo musical que rezuman los bailes.

 

 Apuntes cedidos a sus alumnos por la Escuela Municipal de Etnografía y Folklore del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Danza de origen francés con coreografía galante que señala su ascendencia cortesana. Llegó a Canarias en la segunda mitad del siglo XIX y pasó de ser un "baile de ricos" a popularizarse extraordinariamente, debido a introducir en las islas la por entonces desconocida modalidad de "baile agarrado". Compás binario.

 

 Extraído del CD "Herencias", del Grupo Folklorico Añate, producido por el Centro de la Cultura Popular Canaria, con el patrocinio del Cabildo Insular de Tenerife y el Gobierno de Canarias - SOCAEM.- CCPC-CD266

De todas las influencias centro europeas en nuestro folklore parece ser que es la francesa la que más incide en el Pasacate, también llamado "Pasacatre" o "Pass de Catre", que significa paso a cuatro, y que proviene de la expresión gala "pas á catre".

Esta pieza de salón, con cierto aire cadencioso y cortesano en el baile, y de carácter alegre y desenfadado, representa un claro ejemplo de como las letras del cancionero infantil se adaptan para acompañar danzas tradicionales. En este caso deriva de una canción de corro conocida como "la primera entradita del amor", de la que existen diferentes versiones en todo el archipiélago......

.....En el baile, la peculiaridad radica en ejecutar la misma figura en pareja, dos veces hacia adelante y una hacia atrás en el sentido de la rueda.